La última Reina
Abril 2001


Asustados por la escalada tecnológica que azotaba el mundo Megascooter en aquellos tiempo escribimos estas lineas.

 

Hoy parece que todo va ya más tranquilo. Pero entonces... el lanzamiento del Yamaha Tmax y el eco que de él se hacian los medios era la comidilla de todas las conversaciones moteras que teniamos. A eso además habia que sumar la "amenaza" de Honda con su Silverwing. Suzuki todavia callaba su B650. ¡Eran momentos de cambio!

 

Curiosidades: El pensamiento de la nave Altaïr está inspirado en un relato que escribí hace muchos muchos para la revista del Instituto titulado el Nacimiento de un falso motard. El personaje Hitoshi Watanabe existe y es real aunque no se dedica al diseño de Megascooters. Tuve dos encuentros con él en Alemania y Japón y un montón de minutos acumulados por la linea telefónica. Cuando terminaba el relato recibí una llamada suya y simplemente se coló en el relato.

 

Un socio del MCM envió este escrito a la revista SoloScooter que tuvo el detalle de publicarlo.

Lo que no se puede dudar es que una moto es un vehículo de capricho. Salvo casos muy excepcionales el “cabalgar” en moto entra más dentro del ámbito de lo placentero que de lo estrictamente necesario. Tampoco se puede ocultar que el servicio que ofrece una moto está rodeado de grandes ventajas.

Pero tampoco debemos dejarnos engañar. Existen otras formas de transporte más limpias, más cómodas y dependiendo del destino, más rápidas. 




El concepto Scooter golpea muy fuerte. Los principios de un vehículo rápido, limpio y económico se cumplen a la perfección en todos los modelos que año tras año los fabricantes mejoran. Su terreno es la ciudad donde se desenvuelven a la perfección, regateando los atascos de coches y ofreciendo una limpieza y comodidad que difícilmente sus hermanas las motos pueden dar.

Sin embargo en carretera abierta, se quedan cortos. Debido a la creciente migración del ser humano a las afueras de la ciudad hacía falta la “revolucion”. Y esta llegó de la mano de los primeros MegaScooters (bichos con ruedas pequeñitas que permitian desplazarse con las limitaciones de los scooters y las incomodidades de la motos).

Todo evoluciona. El mundo es un constante devenir de avances y tecnología. El desarrollo en áreas como la informática o la medicina, es simplemente espectacular. Los departamentos de I+D de todos los fabricantes son cada vez mas grandes y mas poderosos. Nuestro mundo del 2.010 ya está en buena parte diseñado/plasmado en un montón de folios en las cajas fuertes de la industria.

Vivimos en estos momentos el desarrollo del nuevo concepto. Hace diez años tan solo dos tímidas apuestas sentaban las bases del nuevo sector motero. Piaggio con su Hexagon y Honda con su Helix. Los fabricantes esperaban. Aguardaban la respuesta del mercado. La voz de la calle.

Y ésta ya se ha pronunciado con un rotundo sí, una profunda aceptación. Los desarrollos que durante años se apilaban en las mesas de los diseñadores han empezado a ver la luz.

Cada vez mas fabricantes nos sorprenden con nuevas y mas atrevidas propuestas. De los 250 cc pasamos a los 400, luego 500 y ahora 600. El solitario pistón da paso a propulsores gemelos. Los 140 km/h quedaron en la historia.

La carretera ha pasado de ser "territorio comanche" a ser el hogar de la nueva legión de Megascooters que poco a poco empiezan a habitar entre nosotros.

Altair está en el negro garaje. Reflexiona. Piensa en el pasado. Piensa que el mundo evoluciona muy rápido. Piensa en los tiempos en los que se extendía el largo reinado de sus primas las vespas. Piensa en los comienzos de su hegemonía. Y piensa emocionada en cuando sacudió al mundo con su aparición. Cuando el mundo se sorprendía de que existiera un Scooter de 400cc.

Y observa que ha sido corta. Que cada vez pasa todo mas rápido. Y llora. Y yo que la conozco os puedo asegurar que no llora por ella.

No llora porque ya no sea la reina. Llora porque está viendo la escalada tecnológica que se está realizando. Llora porque ve el ritmo exponencial al que todo está sucediendo.

Llora porque primero fue el Dios Yamaha (“El mas grande” rezaban los titulares).

Llora porque ya ha contestado el Dios Honda (“Mas grande todavia”).

Llora porque ella lo sabe. Porque era la comidilla en la planta de montaje. Porque incluso lo oyó cuando pasó la última revisión.

Los Dioses están en guerra. Todo seria cuestión de tiempo. Antes o después se sabrá.

- "¿Qué se sabrá?" - preguntaba Altair inocentemente.

-  "¿No lo sabes?" - le contestó una vieja Epicuro- " El Diós Suzuki lo tiene todo listo. Será la Primavera que viene".  

 

Hitoshi  Watanabe se quito las gafas. Frotaba sus ojos una y otra vez.

–  Tiene buena pinta, tiene buena pinta.

 

Se separó del boceto. -  "La Reina" - exclamó - "La última Reina".





Ws Altair