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Toda aventura tiene su significado, todo tiene su comienzo.

Hace ya algunos meses, en la pasada primavera, mi fiel escudera Cristina y yo tomamos la arriesgada decisión de cambiar nuestra pequeña Burgman 400 ya maltrecha, por una flamante maquina sin limites, nuestro Lobo, una B650 executive, un autentico mastodonte capaz de hacer realidad uno de nuestros sueños.



UN GRAN VIAJE POR EUROPA EN MOTO









Frenéticamente, la maquinaria mental se puso en marcha, y solo teníamos un objetivo, que no era otro que “La aventura en su pura esencia”, e intentar disfrutar al máximo de ese sueño.



Corrían los primeros días de Agosto, días calurosos y largos, el gran día se acercaba, Lobo, nos aguardaba cada mañana en su guarida, como contando los días para la partida, todo estaba listo. Unos días antes le habíamos preparado e incluso le hicimos engordar en sus cuartos traseros con unas alforjas que hacían que su anchura mas pareciera una gran Sport-Turismo que un humilde Megascooter.

Y como todo llega en esta vida, el 20 de Agosto dimos el pistoletazo de salida, nos aguardaban mas de 400 kms hasta nuestro primer destino Lleida, a priori fáciles, casi todo por autopista, un aperitivo. Y nada mas lejos de la realidad. Lobo cargado hasta sus entrañas, con mas de 100 kgs de equipaje se mostraba perezoso, aunque vigoroso, como queriendo demostrar que no nos defraudaría. El dios Eolo quiso ponernos a prueba y con apenas 250 kms recorridos su fuerza cercana a los 90 kms/h, nos hacia temer un desenlace fatídico, fueron momentos de incertidumbre, de nervios, de no saber que hacer, de........, parados en una cuneta, mire el frontal de Lobo, con fuerza apreté su pantalla, Cris y yo nos miramos, y volvimos a surcar la carretera, los bandazos eran terribles, pero conseguimos el objetivo, tras recorrer 150 kms en casi tres horas y llegar los tres extenuados, la gran cuidad amurallada de Lleida nos daba la bienvenida.


Tras visitar la cuidad, al atardecer con una magnifica caída del sol, y una cena frugal, el día no daba para más.

Nuestro segundo día, aún con el temor del anterior nos llevaría hasta Girona, la ilusión no había descendido ni un ápice, y tras cargar a Lobo partimos raudos. Optamos por vías secundarias refugiándonos del viento, entre interminables bosques y serpenteando dulcemente, disfrutando y sacándole jugo al incomparable paisaje.



El viaje hasta Girona fue de autentico placer. Y los escasos

kilómetros a recorrer una autentica maravilla.

Realizamos un paseo a pie por su casco antiguo, unas cervecitas para saborear el paso del tiempo entre sus calles, pensando que el día siguiente traspasaríamos nuestra piel de toro para ir a la conquista de las Galias .

Nuestro tercer día nos llevaría desde Girona hasta Montpellier, el sol azotaba con mas de 30 grados, nuestro routing planeaba realizarlo bordeando la costa, para de esta forma disfrutar de la vista del mar zigzagueando a nuestros pies. Pusimos rumbo

a Cadaques para realizar el paso de frontera por Cerbere, donde pudimos una vez mas comprobar las excelencias de las dos ruedas y la fuerza de nuestro fiel rutero. Es difícil describir el cúmulode sentimientos tras sobrepasar un cuartucho que nos daba la bienvenida en francés al país vecino, son momentos que hay que vivir en primera persona y de complicada descripción. Pese a ello el viento y su fuerza nos golpeaba una y otra vez en cada cambio de dirección en el sinuoso camino costero, hasta hacernos perder la dirección de Lobo y estar en dos ocasiones a punto de irnos al suelo. 











Una vez superados los sustos preferimos salir a campo abierto, y así nuestra proa enfilo hacia la autopista con destino Montpellier.

Con la diosa suerte de frente y sin medios de orientación electrónicos dimos por casualidad con el hotel, una preciosa mansión victoriana pintada de blanco inmaculado que hizo nuestra delicias durante unas horas, ya que la cuidad al ser fundamentalmente industrial y estudiantil apenas tenia relevancia.

La siguiente jornada nos llevaría por toda la costa atravesando la cuidad portuaria de Marsella hasta Toulon, no sin antes echar la vista atrás en el tiempo en las ciudades de Arles y Aix-en-Provence.



Toulon, con sus vías marítimas y sus industrias no despertaron confianza en nosotros y decidimos a ritmo bacaladero cenar de tapeo y regresar al hotel. Los kilómetros empezaban a pesar y el siguiente día era espectacular y de mas de 600 kms.

Todo un reclamo para terminar pronto con nuestros huesos en la cama.

Amanecimos muy temprano y enfilamos por Frejus la costa con destino Nice, glamour por doquier y el sinsabor de quien a duras penas llega a fin de mes, las Ducati’s y demás pepinos nos miraban como si un patito feo se cruzara ante sus ojos, observaban tan raro espécimen  y la E que presidía nuestra matricula, y nuestras miradas se cruzaban para acto seguido apretar el botoncito que tan famoso ha hecho a nuestra maquina, y a golpe de “powerazos” atasco tras atasco, asumían y se resignaban a la powermania, hasta el extremo que mantuvimos dura pugna con un grupetto de alemanes que terminarían junto a nosotros degustando manjares al borde del mar y chapurreando “spanglish” con una mirada de envidia sana hacia nuestro sofá con ruedas.



Tras presumir de moto, continuamos viaje ya que nos aguardaba Mónaco y sus extras glamurosos, Ferraris, Maseratis, Yates, y pese al trafico infernal, decidimos realizar integro junto a dos Ducatis (una roja y otra amarilla) el circuito de Formula 1, ufffffff espeluznante, entrar tras una curva en 2ª con las alforjas casi tocando el suelo en su famoso túnel, escoltado por el dulce sonido de los tubarros de las dos Ducas a mas de 140 kms/h, apretar el Power a la salida, reducir y tomar una entrelazada, para apretar la maneta y que la moto enderece con un sonido de Boeing 747, haciendo que un centenar de personas se giren, ya solo por eso, casi todo merece la pena.

Tras un refrigerio con los Ducateros Milaneses, continuamos travesía con una sonrisa maliciosa y una mirada de complicidad entre Cris y yo. Tras pasar San Remo dejamos los lujos para adentrarnos en la Bella Italia, apenas 50 kms y soltaríamos a nuestro infatigable compañero para tomarnos un descanso fingido ya que nuestras mentes aun andaban curveando, quizás demasiada excitación en tan pocas horas.



Nuestro destino final estaba al alcance de la mano, apenas 200 kms desde Arenzano al Lago Como, el día amaneció resplandeciente con una carretera de ensueño llena de túneles y viaductos, con ritmo tranquilo salimos y a medida que recorríamos kilómetros el corazón se aceleraba, el sueño iba a ser realidad y notábamos la respiración bajo el casco acelerada, nuestras viseras se empañaba más de la cuenta, dejamos la autopista y a menos de 10 kilómetros de la frontera con Suiza, y tras una bajada vertiginosa..........

Allí estaba, inmenso, sublime, tranquilo, paramos la moto frente a él, Cris y yo uno a cada lado de Wolf, nos fundimos en un abrazo los tres. El sueño estaba cumplido ahora tocaba disfrutar de él.  

Nos aguardaban cinco días, de relax con unas vistas extraordinarias desde nuestro hotel de la inmensidad de las montañas con el Lago Como como fiel testigo de todas nuestras vivencias. Con mas de 50 kms de punta a punta, un mar de agua dulce estaba a nuestros pies, sus bordes eran circundados por una carretera de asfalto descarnado horadado sobre la montaña agujereada como un queso de gruyere, todo una recompensa para Wolf, que una vez aligerado de su pesada carga, estaba lista para demostrar todo su potencial, tomar como punto base Como para realizar excursiones por sus inmediaciones zigzagueando entre curvas, y batiéndose como pez en el Lago, midiéndose con monturas de toda índole, subiendo en ferrys, remontando cumbres a ritmo de R, para dejar el sello del Lobo que lleva dentro.









El summun tras un día apoteósico, con un cielo inmaculado, un cruce, una encrucijada, una indicación “Suiza 12 > “ . Aquella fue la decisión mejor tomada de nuestro viaje, una subida impresionante hasta St.Moritz, de casi 40 kilómetros para llegar al Lago Lugano y vuelta al punto de la encrucijada, sin duda necesitaría cien paginas para describir lo sentido, sin duda casi imposible de superar, aquellos cinco días son memorables.





Una vez pasados los días de “relax”, tocaba emprender viaje de regreso, el ecuador de nuestro viaje había quedado atrás, con mas de 4000 kms a nuestras espaldas, y ya 10 días de viaje, la aventura continuaba, tras volver a cargar nuestra montura hasta las trancas dejábamos las montañas que nos habían cobijado para recorrer los apenas 160 kms hasta Milán, donde dos días nos harían disfrutar de la cuidad, su Duomo, Il Castello, todo rezumaba historia, con un trafico infernal y motos por doquier, todo nos hacia sentirnos como en casa.



Aprovechando recomendaciones cojimos rumbo hacia otra grata sorpresa de estilo “girilandia” en forma de pequeño pueblo a 30 kms de Milano : Graziano Visconti.

Un pueblecito de cuento de hadas que nos traslado por unas horas al medievo.




Cada día nos empeñábamos en disfrutar de aquellos minutos irrepetibles, casi finalizando Agosto nos trasladábamos a Génova, enlace marítimo de culturas y cuidad mirando al mar, las dos centenas de kilómetros que separan ambas ciudades nos volvieron a sorprender, pensábamos que nuestro regreso seria ese camino entre túneles y viaductos de días atrás, pero al igual que en nuestro Despeñaperros el regreso se realiza por la antigua y angosta carretera serpenteante, todo un disfrute para culminar en el mar Mediterráneo. Una vez mas Wolf cambio su piel y nos hizo disfrutar como enanos, aguardaban dos días de pequeñas escapadas desde Génova para el 1 de Septiembre tomar un macro ferry con destino Barcelona acompañados de motos y más motos de todas nacionalidades y de forma nocturna y sosegada depositarnos nuevamente en nuestra Piel de Toro.



Nuestro Proyecto llegaba a su fin, una breve escala en Sitges, para disfrutar de sus callejuelas y una cena como Dios manda y regresar a nuestro hogar con mil experiencias vividas, diecisiete dias de viaje, casi seis mil kilómetros y el orgullo de tener sin duda la mejor compañera para esta aventura.

Nuestras mentes ya trabajan en el siguiente proyecto......... que aventuras nos deparara.







Gracias a todos por lo vivido y lo contado.

V’ssssssssssssssss

WOLFI’S

Nacho & Cris

Septiembre 2005.