Buitrago y más

Febrero 2001


Este relato fue escrito con todo el cariño del mundo a toda la gente con la que pasamos la jornada. Esta escrito para que ellos fueran los únicos lectores.

 

Se abría una etapa nueva en nuestras vidas llenas de gente que "sin querer" nos abrazaba.  Mucho ha llovido desde entonces. Y muchas han sido las lagrimas también.

 

Pero la felicidad de este día será difícil de olvidar.

 

Gracias.

 

Como curiosidad este artículo fue enviado por un socio del MCM a la revista SoloScooter que tuvo el detalle de publicarlo.

¿De quién narices fue la idea de quedar tan temprano?. El semáforo en rojo me impedía acercarme a la placita de los Arcos donde todos ya me esperaban observando con atención los últimos gadgets instalados en la BurgSilverman  de McRaulGuiver: Luces de posición especiales, warnings... (ufff) dentro de poco, calefacción.  

Y finalmente salimos, cinco Burgman 400, dos Burgman 250, una X9 250 y una Honda Helix. El cielo estaba gris muy gris. Mis manitas frías muy frías.
  

Llenado de depósitos en la gasolinera... y ¡a la N-I!.  


Se decidió hacer dos grupos: El Grupo 1 formado por las "potentes 400", iría  abriendo el camino de la infestada de coches N-I. El Grupo 2 quedaría reducido a las tranquilas 250 que peinarían la ruta hasta el punto de reunión: la gasolinera de Buitrago.

 

Bien, esa era la teoría. Salimos de Madrid guiados por la X9 de Juan Isidoro. Yo me preguntaba ¿no era este el grupo de los 400?. Poco a poco nos fuimos deslizando a las afueras de Madrid. La X9 iba abriendo paso entre las filas de coches. La caravana de motos obligaba a los perezosos conductores a irse hacia los lados. Las 400 íbamos siguiendo el fuerte ritmo marcado por la X9 (110-120).

Subiendo hacia  el Molar un rayo plateado paso por mi izquierda, Cielos! -pensé- si es Luis Hexawin...!.

Nuestro ex-italian´s boy favorito emprendía el ascenso a unos 127 km/h. y su dichosa Burgman 250 los aguantaba.
Por el espejo la X9 de Juan Isidoro parecía ir quedándose atrás... Llegamos al alto, llano, y descenso. La aguja de Altair apuntaba los casi 150 km/h, y allí sin titubear estaba Luis y su moto, esa 250 que se revelo como muy muy rápida.

 

Por fin llegamos a Buitrago. De nuevo rellenamos los depósitos. A partir de ahora nuestro vicepresidente Manu Burgman, tomaría el control de la caravana de motos.

Solo él parecía conocer la ruta y nos aconsejó a todos llevar los  depósitos llenos "- No hay gasolineras mas allá de Buitrago hasta Riaza" (comentó con acento de explorador apache del 7º de caballería).

Seguimos sus  instrucciones. Yo he de reconocer que hice algo mas. Aprovechando un  descuido de su legítimo propietario me acerqué con intenciones curiosas a la montura de Luis. Tras una serie de estudios que estoy realizando creo que voy a llegar a la conclusión de que o es una 400 camuflada, o un experimento de Suzuki que se coló a su red comercial.

 

En seguida llegó el Grupo 2, liderado por la Honda Helix a quien le seguía la "experimentada" Burgman 250 del Burgmanero Feliz a quien curiosamente hoy no acompañaba la Moni Feliz.

Cigarritos, risas, cascos puestos y de nuevo "on the road". Esta vez no hubo Grupo 1 ni Grupo 2. La caravana emprendía una ruta muy, muy difícil. Firme en mas o menos buen estado pero carretera muy muy revirada. Curvas a derecha muy lentas, curvas a izquierda, mas lentas todavía.

Las nueve motos íbamos serpenteando poco a poco. Como un animal la serpiente multicolor iba devorando km a km la distancia que nos separaba de Montejo de la Sierra (punto escogido por todos para tomar algo).

Manu, con la precisión de un guía apache iba dirigiendo la caravana. Cruces, desvíos, intersecciones, no nos daban tregua. Curvita a la derecha, curvita a la izquierda, Manu no se detenía. Le veía desde atrás como iba trazando la Ruta con la precisión de un cirujano. Intenté retener de alguna forma la Ruta. Era imposible, apenas podía ver los señales indicadoras del rumbo que adoptábamos.

 

¡Ah!, ¿pero ya hemos llegado?.

En efecto, este pueblecito era Montejo de la Sierra. Estaba tan ocupado en seguir a la Honda Helix que no había podido ver el cartel de bienvenida del pueblo. Vaya, pues ya es la hora... la hora del "motero" pincho de tortilla y de la "C E R V E C I T A".

 

Pues si, en un barcito con una maravillosa terraza, bajo un sol de los que crean afición (al sol) y un paisaje de los que crean afición (a la montaña) nos tomamos unos maravillosos pedazos de pan candeal que tenían un pequeño sabor a tortilla de patata y unas estupendas cervezas (y un colacao).

 

Estuvimos hablando en aquel lugar privilegiado del viaje a Barcelona, de los próximos proyectos del club (léase Turégano, Burgos, Jornada de Puertas abiertas).

Éramos un grupo de amigos que en un lugar de ensueño hablábamos, reíamos... El sabor del viaje, de la ruta sin prisas, de la carretera.

 

Y tocaron corneta otra vez. Manu con su voz de mando grito: ¡Vámonos!. Las 9 maquinas se pusieron de nuevo en marcha. Las piernas de Marta se negaban a volver a montarse en el asiento de atrás de la Helix. Jose Luis no se sabe cómo, consiguió convencerla para que se subiera a la moto y la caravana emprendió de nuevo su viaje.

 

Manu de nuevo adopto el mando de la caravana. Las combinaciones de cruces, desvíos, stops eran inimaginables.
Solo su experto sentido de la orientación y la aventura pudo introducirnos en lo que podríamos haber llamado perfectamente Primer Enduro del MegaScooter Club Madrid.

En efecto. Manu "Enduro" Burgman velozmente dirigía su máquina entre agujeros, piedras, estrías al mas puro estilo del Paris-Dakar mas salvaje.

El resto de la caravana hacia lo que podía por no quedarse atrás y perderse en aquellos parajes. La suspensión delantera de Altair no daba de si lo suficiente, no absorbía tanto bache en tan poco tiempo.

Jose Luis Dominator Helix seguía de cerca la estela del explorador apache.. y detrás, acompañado de un montón de "uhs, has, joder, mmms, pero por que vamos tan rapidooooooo?, ja, mio, uhhhhhh..." la caravana de megascooters iba surcando la Sierra Madrileña.

 

Creo que el paisaje era muy bonito.

 

Y por fin llegamos a Guadalajara.

Paramos en la entrada de tan ilustre ciudad. Todos los megascooteres apiñados en el arcen, los motores ronroneando. Nuestro guía apache hablaba con miembros del club proponiendo planes alternativos. De repente una voz se elevo entre las del resto:

- Jose Luis... PIERDES ACEITE!... estooo.... la moto.... no tu, claro.

Había sido nuestro presi Eduardo, el Burgmanero Feliz, quien se había fijado que el precioso carenado de la X9 estaba totalmente pringado de aceite... que emanaba directamente de la Honda Helix que habia rodado delante de ella.

 

Vaya, ¡avería en el Club.! De nuevo nos separamos en dos Grupos: Grupo 1, los que teníamos prisa en volver a entrar en casa para que no se olvidaran de nosotros y Grupo 2, los que con mas tiempo, pudieron quedarse a ayudar a Jose Luis, Marta y su Honda Helix.

Parece ser que la Helix perdió el aceite debido a los "esfuerzos" realizados. Y es que el enduro es muy duro.

 

Volvimos a Madrid, comimos y a las 18.30 el MegaScooter Club Madrid se juntó de nuevo para visitar el Retromovil.

 

¡Bien, Jornada doble!. Acudimos menos miembros que los acostumbrados.

En el punto de reunión nos juntamos Jose Luis Jr y Marta, Jose Luis Padre, Altair con su tripulacion al completo, Manu Burgman y Macarena, Eduardo Burgmanero Feliz y Moni Feliz y gran novedad ¡¡¡Toño se dejó ver!!!.

 

Recorrimos la feria con la misma celeridad con la que Manu nos habia conducido por la mañana.

Bielas, pistones, coches y motos viejas. Muy ilustrativos todos los comentarios de Toño Bultacoman y de Jose Luis Padre.

Y de nuevo... punto de reunion... cascos puestos.... tenemos reunion importante... en Casa Mingo ... con la gente de Iberoscooter.

 

Y allí nos encontramos una reducida representacion del MegaScooter Club Madrid. En Mingo si señores.

Bebiendo cerveza y sidra como unos campeones... y hablando con un monton de vespistas de lo mas singulares. Y hablamos de proyectos, de viajes juntos, de reuniones, risas, cervezas y sidras.

 

Y finalmente cenamos con ellos (o bueno a su lado) unos maravillos  pollos asados con choricito a la sidra, cabrales y cerveza.

Y a eso de las 00:00 Altair emprendio el viaje de regreso de nuevo capitaneada por Manu "veloz" Burgman quien se empeño en demostrarme que la Burgman puede ir tranquilamente a 150 Km/h por la N-VI.

Besitos y a la cama. Altair durmió profundamente después de un dia muy, muy completo en el que no hubo tiempo para el descanso.

 

Puntuación del día: genial.

 

Y en fin, aquí termina esta pequeña cronica del día. Mi recuerdo y agradecimiento a todos los que fuimos (orden aleatorio):

Enrique "Polaroid" Newman

Manu "Enduro" Burgman

Jose Luis "Dominator" Helix

Marta "Machacator" Helix

Jose Angel Bono

Macarena "muy Bona"

Mc Raul Guiver

Eduardo Burgmanero Feliz

Juan Isidoro "Terminator de chapa" Robocop

Luis "Rapido de Michigan" Hexawin

Sin todos vosotros no hubiera sido igual.


Ws Altair